No sé si soy el único al que le pasa, pero cuando voy por carretera y voy a acceder a la M-30 o M-40 y me encuentro con carteles de este estilo

no me parece del todo evidente saber por donde tengo que ir.
Yo sé hacia qué lado de la M-30 o M-40 quiero ir, pero de repente tengo que pensar, a veces en cuestión de segundos, en qué carretera estoy y en función de eso, ver a qué lados corresponden cada uno de los desvíos en función de las carreteras que han puesto en los carteles. No me parece el método más rápido para una decisión que se debe tomar el segundos. Quizá por eso no paro de ver coches dudar en este tipo de desvíos.
Y el problema es el poquísimo uso que hacemos en España de los puntos cardinales. Para mí lo fácil sería que me pusieran, por aquí al norte y por aquí al sur (si accedes por los lados) o por aquí al este y por aquí al oeste (si accedes desde arriba o abajo).
Hace poco charlaba con una amiga norteamericana que se sorprendía de esto. Me decía que había estado en el retiro y que era incapaz de apañarse con el mapa que había ahí:
por esa manía de poner las cosas en la orientación más cómoda para el maquetador, sin respetar los puntos cardinales. En el mundo anglosajón (y en general en cualquier mundo acostumbrado a los espacios abiertos o medios rurales) siempre tienen claro su orientación respecto a los puntos cardinales y por eso no conciben un mapa que no respete esto.
En EEUU se habla del Oeste, del Medio Oeste, del East Side y del West Side de Manhattan… incluso sabes en qué lado estás de las calles y avenidas porque se indica con un west, east, north o south. Para ellos es algo natural y les sirve para orientarse con rapidez. Para nosotros es algo simplemente que no forma parte de nuestra cultura, y es una pena, porque creo que es una forma chula de orientarse.
